Paulina es la niña más bonita y suave del mundo.
Nació en 2019 y todo parecía perfecto pero, según pasaron las semanas había cosas que no parecían ir bien. Todo fue empeorando gradualmente y sus papás buscaron ayuda profesional muy rápido.
Pero sin meternos en cosas técnicas, la mejor descripción que puede hacerse de ella es a través de sus papas y sus amigos.
Su mamá a través de la poesía, le ha dedicado el libro “Con el corazón en un puño” del que escribo este extracto:
Ella es verano, es calor y sudor,
es refrescarte la nuca con agua,
es el aire que notas cuando sales de la piscina.
Es campo, es verde y da paz,
son ganas de abrazar y besar.
Es ganas de morder, es suavidad,
es tocar terciopelo y antelina,
«es tan blandita que te quieres morir»: ella es Disney.
Es un sol en la cara, radiante y brillante,
es como un destello en el agua que cuesta mirar, es el sonido del agua
saliendo a borbotones de la fuente.
Es un trébol de cuatro hojas, una aguja en un pajar
y una moneda olvidada en un bolsillo encontrada un año más tarde.
Es la sonrisa del reencuentro,
un buen recuerdo, una Navidad en familia.
Es olor a fruta, es el ácido de la mandarina
y el primer sorbo de granizado de limón.
Es una noche de luna y estrellas,
pero también es madrugada helada
con escarcha en las hojas.
Es un frío que cala hasta los huesos,
es un nudo en la garganta
y un no parar de tragar y tragar.
A veces lluvia, a veces gris, a veces en blanco y negro.
A veces solo necesita cambiar de lado
para mostrar su mejor perfil.
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