¿Qué es un bipedestador?
Este artilugio que, a primera vista, parece más un elemento de tortura medieval que algo beneficioso, es en realidad un bipedestador. Y no, no tortura a Paulina.
Todos los días, Paulina tiene que subirse a él un ratito por la mañana y otro por la tarde. El objetivo es mantenerla en posición vertical, algo que para la mayoría de nosotros es automático, pero que para ella requiere ayuda.
Además de ofrecerle otra visión del mundo (literalmente), el bipedestador es fundamental para su salud. Le aporta grandes beneficios a nivel circulatorio, muscular, digestivo y óseo. Estar de pie no es solo una cuestión de postura: es salud.
Paulina no sufre en el bipedestador. Bueno… sufre lo mismo que sufriríamos cualquiera de nosotros si nos quedáramos de pie, quietos, sin movernos durante un buen rato. No es dolor, es incomodidad. La misma que sentimos todos cuando el cuerpo pide movimiento.
Este aparatito no es un capricho ni un extra: es necesario. Está parcialmente subvencionado, sí, pero aun así los precios son desorbitados. En la Comunidad de Madrid, aunque vaya con receta médica, hay que pagarlo por adelantado. Este en concreto cuesta alrededor de 3.000 €.
Después de unos 10 meses, aproximadamente, te devuelven una parte. Mientras tanto, la familia adelanta el dinero porque, sencillamente, no hay alternativa.
Así que no, no es un instrumento de tortura. Es una herramienta que permite a Paulina estar de pie, cuidarse y seguir avanzando… aunque a veces el sistema no se lo ponga nada fácil.